“Despertadores” para curar el cáncer

Las células madre tienen dos características que las diferencian de todas las demás y las hacen extremadamente valiosas: la capacidad de autorrenovarse y que son pluripotentes, es decir, que pueden dar lugar a cualquier tipo de célula del organismo. Durante la última década los científicos se han dado cuenta de que estos dos procesos también ocurren en la célula cancerígena. Hoy en día se sabe que existen células madre cancerígenas y que no sólo pueden ser muy resistentes a los tratamientos de quimio y radioterapia sino las responsables del inicio de la metástasis.

El cuerpo humano adulto tiene células madre adultas. Éstas se encargan de la renovación de tejidos cuyas células viven tan sólo unos pocos días, por ejemplo: la mucosa intestinal, las células sanguíneas o la piel. De hecho el cuerpo humano renueva del orden de 100 millones de células al día. Además de estas células madre activas existen otras que son extremadamente más potentes pero que se mantienen inactivas mientras que no las despierte una situación de emergencia, como sería una pérdida masiva de sangre. Estas células son un tesoro de valor incalculable parael organismo y, como tal, están protegidas tanto de influencias externas como de posibles alteraciones genéticas que pudieran sufrir ¿Cómo? Se esconden en nichos con poco oxígeno, se dividen muy pocas veces a lo largo la vida (se calcula que tan sólo 18 veces en el cuerpo humano) y tienen una tasa metabólica bajísima. Estas características les permiten sobrevivir, por ejemplo, a los tratamientos de quimioterapia (el pelo se cae pero a la larga vuelve a crecer).

El estudio de los tumores ha desvelado que no todas las células que los forman son iguales sino que algunas de ellas tienen capacidad de autorrenovarse y de generar cualquier tipo celular. Estas células madre cancerígenas son las responsables no sólo del crecimiento del tumor, sino de la posible recurrencia del cáncer tras un tiempo de curación y hasta de su expansión a otros órganos distintos al original. En la mayoría de los procesos cancerígenos la principal causa de muerte es esta expansión y no el tumor primario, pues los tratamientos son poco efectivos en este estado tan avanzado. Si se pudiera evitar la metástasis estaríamos ya muy cerca de poder considerar el cáncer como una enfermedad crónica.

Y aquí está la clave: la quimioterapia afecta especialmente a células en división, por lo que las células madre durmientes, buenas o cancerígenas, sobreviven. Si se las lograra despertar los tratamientos serían, en teoría, mucho más efectivos. Y así parece ser. Estudios en ratón en los que se ha usado como despertador una molécula llamada interferón (sustancia liberada por el organismo como respuesta a una infección) demuestran que esto es posible y que así estas células resistentes pasan a ser sensibles a los fármacos y pueden llegar a ser destruidas. Además, existen observaciones clínicas en pacientes humanos a quienes también se les ha administrado esta molécula, que muestran excelentes resultados e indican que este concepto es muy prometedor. Y en este aspecto es donde se focalizan los esfuerzos del doctor Andreas Trumpp y su equipo en el centro de investigación del cáncer DFKZ (Deutsches Krebsforschungszentrum) en Heidelberg. Durante las jornadas organizadas por la asociación europea de periodistas científicos (EUSJA) el dr. Trumpp explicó cómo están intentando caracterizar este tipo celular y llegarlo a diferenciar de las células madre propias. Asimismo esta linia de investigación avanza en paralelo junto al estudio de células tumorales que puedan liberarse a la circulación sanguinea y que potencialmente también podrían ser causa de recurrencia y metástasis.

El conocer las intimidades de esta enfermedad que se considera una única entidad pero que varía sustancialmente entre cada individuo nos acerca cada día un poco más a mejorar su tratamiento y, en última instancia, al desarrollo de terapias personalizadas. Los avances de la investigación biomédica indican que la ciencia va por buen camino pero de todos modos vale la pena recordar que el trecho por recorrer aún es muy largo y que los resultados de laboratorio siempre distan de ser aplicaciones inmediatas.

Publicado en el portal e-ciencia.comel 29/07/2011