Viroterapia: virus para curar el cáncer

Los virus tienen muy mala fama y con razón, pero no todos son tan terribles. Hay algunos que tienen una propiedad como mínimo curiosa: son capaces de infectar y matar células cancerígenas sin afectar a los tejidos sanos. En otras palabras y en teoría: erradican el cáncer sin efectos secundarios. En la práctica: excelentes resultados en modelos animales y empezando ensayos clínicos en humanos.Muchas manos se alzaron para preguntar cuando Joerg Schlehofer, investigador del DKFZ (centro alemán para la investigación del cáncer) terminó su charla sobre el éxito  del  parvovirus H1 como cura de gliomas en ratas. Este tipo de cáncer cerebral tiene un pronóstico particularmente malo y es muy resistente a los tratamientos convencionales de quimio y radioterapia. Es en ocasiones como esta cuando se hacen necesarios tratamientos complementarios y hasta alternativos y la viroterapia está en el punto de mira del S.XXI. Las imágenes y los datos hablan por sí solos: 8 de las 12 ratas con cáncer se curaron completamente tras el tratamiento. Y no sólo eso: los roedores no mostraron efectos secundarios y los virus, tan eficientes matando las células del tumor, no causaron ningún daño en absoluto al tejido sano que lo rodeaba.

fases mediante las que tratamiento con parvovirus elimina las células del tumor sin afectar a la normales.

Cuatro líneas sobre viroterapia

El concepto de que algunos virus podrían ser usados como tratamiento para erradicar el cáncer comenzó a barajarse en los años 50, pero al no obtener los resultados clínicos esperados la comunidad científica los relegó a un segundo plano de interés.  No fue hasta principios de los 90, con la consolidación de la biotecnología y la terapia génica, cuando fueron rescatados del olvido. Actualmente algunos virus pretenden convertirse en una opción tan válida como los tratamientos convencionales y la cirugía. Este renovado interés por la viroterapia es debido al descubrimiento de que algunos virus tienen capacidad oncolítica (onco- de cáncer y -lítica de destrucción) y oncosupresora (evitan la formación de nuevas células tumorales) y podrían ofrecer varias ventajas respecto a otros tratamientos. Estos organismos son tan específicos que afectan a 100.000 células tumorales por cada una normal (ojo, porque el índice terapéutico de la quimioterapia es de seis células tumorales por cada una normal), como se expanden por el tejido tumoral se evitarían varias rondas de tratamientos y, además, se podrían combinar con algunos fármacos.

De manera general un virus mata a su célula huésped de dos maneras: o bien se multiplica en su interior y la destruye, o bien genera proteínas que son tóxicas para la célula. El doctor Schlehofer explicó que tras administrar el tratamiento a las ratas sí que habían detectado la presencia de parvovirus H1 en células normales, pero que cualquier rastro de ellos desapareció al cabo de pocos días. Parece ser que estos virus son incapaces de reproducirse en células normales. Y es que un tumor es terreno abonado para el crecimiento de virus porque las células que acumulan mutaciones se vuelven mucho más susceptibles a las infecciones virales.

Del laboratorio a la realidad     

Pero no es lo mismo el laboratorio que la realidad. Los experimentos en modelos animales son indispensables tanto para conocer los mecanismos de una enfermedad como para el desarrollo de nuevos fármacos. El siguiente paso, superar las diferencias que hay entre dos especies distintas, tampoco es fácil. Después de conseguir excelentes resultados en cultivos celulares y en ratas, los científicos del DFKZ han diseñado un ensayo clínico que, con el apoyo de la compañía Oryx, se iniciará antes de que termine este año 2011. Los ensayos clínicos son el paso intermedio entre el laboratorio y la comercialización del fármaco. Durante su realización se estudia en profundidad el fármaco, o terapia en este caso, aplicado a humanos: seguridad, dosis, toxicidad, interacción con otros fármacos, duración del tratamiento… todo. Años y años de estudio con tal de que el tratamiento sea eficiente y seguro porque, evidentemente, esto es el mundo real y al margen de lo prometedora que pueda ser, la viroterapia no está exenta de riesgos.

Aunque muchos de los virus utilizados comofases mediante las que tratamiento con parvovirus elimina las células del tumor sin afectar a la normales. terapia no causan ninguna enfermedad en humanos, no dejan de ser organismos extraños que pueden ser reconocidos y atacados por nuestro sistema inmune. Esto puede causar serios efectos secundarios especialmente en pacientes. Otro de los retos de la viroterapia es que algunos virus incorporan su material genético al de la célula pudiendo causar alteraciones del ciclo celular y enfermedades como la leucemia. Una de las razones por las que se considera seriamente la terapia con parvovirus es que estos no incorporan su material a la célula y que sus capacidades oncolítica y oncosupresora son totalmente innatas (no necesitan ser modificados artificialmente como otros). Finalmente la posibilidad de combinar este tratamiento con otros también debe investigarse a conciencia pues un efecto no deseado sería el de potenciar la toxicidad de los fármacos suministrados.

Pese a los grandes avances en oncología que se han logrado en los últimos, y no tan últimos años, todavía existen determinados tipos de cáncer que tienen una supervivencia muy parecida a la que tenían hace 50 años. En particular, tras el diagnóstico de una metástasis los tratamientos convencionales tienen poco que hacer. Es por estas razones por las que otras alternativas o estrategias complementarias se perfilan como posibilidades con un gran potencial. La viroterapia parece ser una de ellas. La investigación sigue. Continurá…

 

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