VII Premio de Periodismo sobre Investigación e Innovación Tecnológica

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Dª. Marta Palomo de Udaeta, por su reportaje “Cuerpos de impresión”, publicado en el web www.agenciasinc.es el 4 de abril de 2013.

Aún están lejos de fabricar corazones, riñones o hígados a la carta, pero los científicos no paran de experimentar con impresoras de órganos y tejidos en tres dimensiones, desde vasos sanguíneos hasta orejas.

En este caso, científicos de la Universidad de Oxford han logrado imprimir un material que se comporta como un tejido real, con capacidad para responder a estímulos y comunicarse como lo hacen las neuronas.

El Jurado ha valorado especialmente que este trabajo acerca al público en general, de una forma sencilla, noticias muy relevantes en el ámbito científico-tecnológico internacional, mostrando su aportación a la Sociedad.

BuenaVida (El País): Cosmética orgánica: si es tan natural, ¿se puede comer?

Publicado en BuenaVida (El País) el 22 de diciembre de 2014

“Mira ahora, mira ahora, puedes mirar, que ya me he puesto maquillaje; y si ves mi imagen te vas a alucinar y me vas a querer besar”, cantaba Mecano en uno de sus grandes éxitos (Maquillaje,1982). “Cuando besas a una persona en la boca, esta se va a comer parte de tu pintalabios; y con él, si los lleva [a veces, ocurre], rastros de metales pesados y moléculas derivadas del petróleo”, comenta Anna Dal Passo, quien regenta una distribuidora de cosmética ecológica en islas Baleares. Y no solo eso. Según Dal Passo, una mujer puede llegar a comerse hasta un kilo de su propio pintalabios a lo largo de su vida, y aunque no hay evidencia de daño a la salud, la experta recomienda fijarse muy bien en qué tipo de cosmético utilizamos. Y no alentar (quizás) tan a la ligera, como hacía Ana Torroja, a que se coman nuestro maquillaje. ¡Un momento! Resulta que uno de los productos estrella que Dal Passo comercializa es una barra de labios cuyos ingredientes provienen del mundo alimenticio (aceites esenciales y extractos vegetales). Entonces, ¿es la cosmética ecológica tan natural y sana que hasta se puede engullir?

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BuenaVida (El País): La última locura americana: ‘detox’ íntimo

Publicado en BuenaVida (El País) el 21 de noviembre de 2014

Si por una de esas casualidades de la vida, en sus siguientes vacaciones se encuentra en California buscando nuevas emociones, siempre puede dirigirse al Tikkun Holistic Spa, donde por unos módicos 40 euros, sus bajos en general y su vagina en particular, disfrutarán de 30 minutos de baño de vapor con presuntos efectos medicinales. Estos vapores, que hoy hacen las delicias de las norteamericanas más cool, tienen su origen en la medicina ancestral coreana, donde son llamados chai-yok. Su práctica es sencilla: disponer en agua hirviendo toda una serie de plantas y sentarse encima a horcajadas sin ropa interior y una toalla alrededor de la cintura para concentrar el vapor.

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“Una mosca típica puede transmitir más de cien enfermedades”

Tras viajar con su cazamariposas por países de todo el mundo, haber sido víctima de los insectos que tan bien conoce y con más de siete años de investigación bibliográfica a sus espaldas, Xavier Sistach publica “Insectos y hecatombes II”: la segunda parte de un una obra dedicada a la historia natural de las enfermedades. Este segundo volumen, publicado por la editorial RBA, tiene un gran protagonista, el mosquito y otras estrellas secundarias: moscas, chinches y garrapatas.

Publicado en SaludRevista
Entrevista Xavier Sistach

¡Te has puesto como un tomate!

Puede suceder tras un comentario comprometedor, cuando dos miradas se cruzan o porque sí. El sistema nervioso simpático se hiperactiva. El corazón se acelera, el calor inunda la cara y llega hasta las orejas. Ahí está el rubor facial, expresión incontrolable, imposible de fingir y sin equivalente en otros animales. Algunas personas desarrollan tal fobia a ponerse coloradas que les condiciona la vida; pero se puede operar.

Publicado en Agencia SINC

En el verano de 2001, por culpa de seis chicas de Sanlúcar de Barrameda media España canturreaba aunque parezca mentira me pongo colorada cuando me miras. Más allá de la profundidad de su mensaje, el rubor facial es un rasgo peculiar y único de la especie humana. “Nunca he visto a ningún mono sonrojarse”, confiesa a Sinc el holandés Frans de Waals, uno de los mayores especialistas en conducta primate de todo el mundo.

Darwin lo clasificó como “la más humana de las expresiones”. Antropólogos, psicólogos y neurocientíficos intentan comprender su origen; y mientras tanto, las personas se sonrojan. Unas ni lo notan, otras pasan un mal rato y también hay quienes sufren de eritrofobia, auténtico pavor a ponerse colorado.

Anna y Jan son dos hermanas que han sufrido este problema. “Cuanto más nos pasaba, más nos obsesionaba y llegó un momento en el que no salíamos a cenar, ni con amigos, dejamos los estudios… yo hasta tuve dos ataques de pánico con solo pensar que me iba a sonrojar”, explica Anna.

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El rubor facial es un rasgo peculiar y único de la especie humana. / Fotolia

“No se trata exactamente de una enfermedad, sino de una afección –cuenta en su despacho Laureano Molins, jefe de cirugía torácica del Institut Clinic del Tórax del Hospital Clínic de Barcelona–. Para quien no la sufre puede ser difícil de comprender, pero a estos pacientes el rubor les condiciona totalmente la vida”. Jan tiene 31 años y antes del último verano pasó por el quirófano del Dr. Molins. “Nos operamos porque estábamos desesperadas y nos ha cambiado la vida”, reconoce. Sigue leyendo

“No hay punto medio, o confías o no confías”

Risueña, ordenada, cariñosa y puntual, Anna Vives ha elaborado una tipografía que ha dado la vuelta al mundo: la primera letra con fines sociales y creada por alguien con síndrome de Down. Con la ayuda de su familia y del escritor Francesc Miralles, publica ahora su primer libro

Portada y entrevista publicada el 13 de marzo de 2014 SaludRevista

Entrevista Anna Vives

El patético destino de la hormiga zombi y otras historias de neuroparásitos

Saltamontes que saltan a charcas para ahogarse, peces que bailan con la intención de ser cazados, ratas atraídas por la orina de gato… La neuroparasitología estudia qué mecanismos utiliza un parásito para dominar los circuitos cerebrales de su víctima y transformar su comportamiento en un guion de zombis digno de George Andrew Romero. Como en la película del cineasta La noche de los muertos vivientes, puede que ni los humanos sean inmunes.

Publicado en Agencia SINC / 1 de febrero de 2014

Viven en las alturas de los bosques tropicales tailandeses y no se acercan al suelo a menos que sea estrictamente necesario y siempre en grupo. Pero para una de ellas la pesadilla ha empezado. Sale de casa a deshoras, camina sola y pierde el equilibrio como si estuviera borracha. Avanza sin destino aparente pero se acerca de manera inexorable a un lugar al que seguramente no quiere ir, un cementerio.

“Es una hormiga zombi, su cerebro está totalmente controlado por un parásito”, explica a Sinc David Hughes, investigador de la Universidad Estatal de Pensilvania (EE UU). Tras atravesar una media de 99 hojas y obedeciendo a una misteriosa señal, abre sus fauces y muerde con fuerza el nervio principal de una. Su cuerpo queda pendiendo en el vacío y la hormiga tarda unas seis horas en morir.

A partir de entonces Ophiocordyceps, el hongo que habita en su cerebro y que la necesitaba para reproducirse, fructifica y crece en forma de tallo para liberar sus esporas al medio e infectar otras hormigas. “Este es un ejemplo dramático de cómo un parásito puede modular la conducta de su huésped”, puntualiza Hughes. Aunque hace más de 200 años que se conocen parásitos con la capacidad de alterar el comportamiento de su hospedador, es ahora cuando la neuroparasitología se postula como un campo nuevo y prometedor.

“Estamos empezando a entender este tipo de parásitos desde un punto de vista fisiológico, genético y bioquímico –aclara a Sinc por teléfono Shelley Adamo, profesora de la Universidad de Dalhousie (Canadá) y todo un referente en esta especialidad–. Estos seres nos pueden enseñar mucho sobre cómo funciona el cerebro porque los mecanismos que utilizan son muy ingeniosos y distintos a los que emplea un neurocientífico”.

La neurociencia se aproxima al paciente con métodos muy específicos que implican zonas concretas: estimulaciones, ablaciones, fármacos que interfieren en la transmisión sináptica… Los parásitos, en cambio, utilizan estrategias mucho más generales. “Sus mecanismos son como una perdigonada”, ejemplifica Adamo.

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Hormiga roja europea. / Antrey-Fotolia.com

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Finalista del Premio Boehringer Ingelheim al Periodismo en Medicina 2013

 Cuerpos de impresión

Aún están lejos de fabricar corazones, riñones o hígados a la carta, pero los científicos no paran de experimentar con impresoras de órganos y tejidos en tres dimensiones, desde vasos sanguíneos hasta orejas. Hoy Science anuncia que científicos de la Universidad de Oxford han logrado imprimir un material que se comporta como un tejido real, con capacidad para responder a estímulos y comunicarse como lo hacen las neuronas. 
Fotos y vídeo de la gala:

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“La justicia moderna debe aprender de la tradicional a tener en cuenta los sentimientos”

Hoy Jared Diamond es profesor de Geografía y Ciencias del Medioambiente en la Universidad de California en Los Ángeles, pero antes ha estudiado dos doctorados; ha vivido entre las sociedades tradicionales de Nueva Guinea y ganó un Premio Pulitzer por su libro Armas, gérmenes y acero. Este fin de semana, en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) se acabaron las entradas para acudir a la presentación de El mundo hasta ayer, ¿Qué podemos aprender de las sociedades tradicionales?, su último libro, editado por Debate. 

Publicada en SINC el 21 de octubre de 2013

¿Qué estaría pasando ahora si viviéramos en una sociedad tradicional como las que usted estudia en Nueva Guinea?

En el momento en el que nos hubiéramos visto, o yo te habría matado, o tú a mí, o uno de los dos habría salido corriendo. En vez de eso, y como vivimos en una sociedad moderna, cada uno de nosotros sabe que el otro no significa un peligro sino una oportunidad.

Jared Diamond. Imagen: SINC

Jared Diamond. Imagen: SINC

Pues me alegro bastante de vivir en una sociedad moderna.

En algunos aspectos son claramente mejores. Tenemos la comida asegurada, mayor esperanza de vida, nuestros hijos tienen más posibilidades de sobrevivir que en una sociedad tradicional, donde casi la mitad mueren a la edad de cinco años, y tenemos la suerte de poder viajar a distintos países. Alguien de Nueva Guinea apenas se mueve 15 kilómetros del lugar donde ha nacido. Sigue leyendo